Aunque nuestros caminos no se crucen más, aunque no sonreías al verme. Voy a quererte siempre, aunque otra mano sostenga la tuya, voy a quererte, aunque hoy no leas mis cartas ni pienses en mi.
Voy a hacer de cuenta que tuvimos un tiempo y que lo vivimos al cien, nos abrazamos, reímos a carcajadas y lloramos, lloramos mucho. Voy a llevarme en el equipaje de los recuerdos tu sonrisa, tu alegría, tu confianza… todo lo que alguna vez me brindaste, todo lo que alguna vez te hizo autentica.
Me llevaré en mi equipaje las horas de platica sobre el chico que me escribe todas las tardes para decirme «hola» y tu nuevo amor inalcanzable.
Me sentaré en algún lugar a pensar en lo mucho que te gustaba el café tanto como a mi, sobre todo las cinco cucharadas de azúcar, aquellas que me impacientaban y las que tu disfrutabas. Me reiré de tus mensajes hormonales y de mis respuestas aun más hormonales.
Cantaré a solas he imaginaré que tú estas ahí repitiendo «es hora de que te detengas». Cruzaré la calle recordando como seguías mis pasos por si te quedabas atrás. Beberé aquella gaseosa roja de niños que tanto te gustaba.
Me tiraré en la cama, lloraré mientras me río de tus tontas ideas, locas e imaginarias. Pondré la canción que escuchábamos una y otra vez sin aburrirnos y sonreiré por todo lo que alguna vez «fuimos» y ya no seremos.
Y daré las gracias por el tiempo que Dios me regaló contigo, por mantener vivas las ilusiones de compartir nuestros caminos, daré las gracias por tu cariño.
y si algún día vuelvo a verte, espero que estés bien y que lleves por siempre en tu corazón de quién alguna vez llamaste «amiga» el más sincero amor.
Cariños,
Y.

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