El retrato de un recuerdo

Una noche mientras escribía mensajes en los post it de mi escritorio, vi tu foto enmarcada frente a mi. Curiosamente no le había prestado atención al hecho de que estabas ahí en esa foto con el papel de fotografía instantánea que tomamos en la 2da estación de camino al hotel en madrid.

Pensaba en todas las cosas bonitas que me hacían sentir ese recuerdo, tu mano cálida apretando las mías para calmar el frío que me tenía vuelta un temblor o el girasol que me regalaste cuando pasamos por aquel callejón y el señor de las flores te convenció de regalármela mientras nos reíamos diciéndole «es que somos hermanos» y él era obviamente incapaz de creernos «El amor que se confiesan cuando se miran me recuerda a mi mujer» .

Nos fuimos de aquel lugar cagados de la risa y claro, con aquella flor en la mano.

Este retrato habla mucho y de a poco me cuenta todas las cosas que hacías para sacarme una sonrisa o para llevarme a la cama, cualquiera de las dos se sentían perfectamente igual, me enojaba tanto contigo que tu también lo hacías, te irritaba la idea de que me armara dramas innecesarios para culparte por cosas que no tenían sentido pero que obviamente no eran ajenas a la realidad. Respirabas profundo, analizabas la situación y luego llevabas tu mano bajo mi camisa, casi que rozando mi espalda baja con aquel susurro extraño: «tu estas loca, yo estoy loco, seamos locos juntos» y me arrebatabas todo de un beso.

Pero ¿Y si los momentos felices son apagados por las cosas que tapábamos con el dedo meñique? pensaba mientras el dolor que sentí cuando te marchaste hacia su entrada triunfal. Las noches que el pecho me quería estallar y todas esas lágrimas se despertaron.

Estoy recordándome a mi sentada a tu lado en el auto, callada porque decidiste comenzar una discusión tú sin escucharme mientras yo intentaba darte la solución. También me ocupa la mente cuando por quedar bien con tus amigos me dejaste atrás caminando sola. Por todas las veces que, preferiste dormir que acompañarme en el teléfono a llegar a casa con el miedo atarugado en los huesos, eso es justamente lo que también trae el retrato de ti. Nada que, aunque esta noche esté hablándole a una foto y tu probablemente estes acompañado de alguien más con una copa llena, te digo que te recuerdo con todo lo que nos hizo ser lo que fuimos, porque de arrepentimientos no llenaré mi copa, todo esto forma ese algo que no morirá y que nos reencontrará en cada esquina.

Así es que me levantaré y me iré a la cama mientras limpio la lágrima que se acaba de escabullir, pondré una película que me recuerde lo que sentía contigo una vez más, para seguir ahogándome por un recuerdo. Dormiré y la mañana siguiente te seguiré queriendo con la sonrisa permanente. Claro que esto no quiere decir que deseo estar contigo o repetir nuestra historia, quiere decir que: los recuerdos tienen tanta fuerza que te pueden estremecer todo y volverte a poner en tu lugar, que lo que sentimos estaba tan vivo como nosotros y eso es verdaderamente genial.

Tu me borraste de tu buró, yo te compré un marco bien bonito para la foto.

Almudena.

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