
Hablando un poco de lo que he vivido este año…
Digamos que no se me ha pintado tan fácil, yo se que ya haz leído por ahí o quizás a ti también el año te ha tratado a empujones, pues toca aceptar que han sido tiempos complicados para toda la humanidad (dicho así, es menos drama para mi).
Hoy, siento que he vivido dos años en uno, de enero a junio un año y de Julio a diciembre otro, Heavy! por suerte me la he tomado con calma y activé una rutina de skincare para que mi carita no sufriera el impacto.
El amor no es nada sencillo, justo cuando crees que vas de subida, se suelta uno de los rieles del tren y hasta ahí llegaste… Y puedo decir que yo iba montada en ese tren y tuve la gran idea de creer que «yo tuve la culpa de caerme». Es curioso como llenos de dolor, preguntas sin respuesta y algunas ideas en la cabeza nos culpamos y lastimamos sin ningún reparo, and thats was me! Tenía días en que despertaba con un peso enorme en el pecho, vacíos raros que no completaban absolutamente nada, la sensación más dolorosa del mundo, aun aquí explicándolo (por primera vez) no puedo describirla a completo detalle, pero estaba en pedazos.
Y entre un trabajo que amé por mucho tiempo, y el dolor que habitaba mi corazón, se volvía más difícil convivir en los dos mundos. Queriendo sanar una herida descubrí que ese lugar que tanto amé, ya no era eso y probablemente las personas no eran las mismas y yo tampoco.
¿Cumpleaños feliz? hola soy Tauro, y tuve el 2do abril más feo de la historia (el primero fue en primaria, pero eso es otro cuento) El feelling estar «solo» aún rodeado de personas es un poco raro, te preguntas ¿por qué? si aquí está fulanito y fulanita, bueno si lo haz vivido podrás entenderme. Esperé muchas cosas que muy en el fondo sabía que no pasarían.
Con el tiempo, descubrí que la sanación estaba dentro de mi, debía perdonarme por todo, por culpar y por culparme. Debía perdonarme por creer que había entregado mi confianza a las personas correctas, pero sobre todo era mi deber perdonarme por amar más allá de lo que podían amarme a mi y no amarme lo suficiente.
Me hice un regalo importante y sanador …
Una vez alguien me leyó las líneas de la mano y aquí resalto que en ese momento no creía mucho en esas cosas, me dijo «harás un viaje largo donde encontrarás la felicidad» Si, ya yo había viajado antes a otros dos países pero el día que decidí aventurarme a CDMX entendí de que se trataba. No solamente era el país que soñaba de chiquita conocer (gracias a RBD) si no también, mis ganas de aprender, oír, ver y capturar todo lo que sus calles envolvían. Fue aún más mágico cuando me escribieron llegando al aeropuerto «te ganaste el puesto, felicidades» Yo, de 25 años y aterrizando en otro país, con miedo y curiosidad brinqué de la alegría ¡al fin estaba realmente feliz! llegó el trabajo de mis sueños, y escapé del lugar que no me dejaba sanar.
En ese camino de escape, perdí amistades y gané algunos compañeros de aventura que, sin duda me enseñaron que la vida es difícil y que no somos todos iguales.
Aprendí que tu sufrimiento no puede ser el de los demás y que somos los únicos encargados de sanar nuestras heridas más profundas con todo el amor propio posible, somos entre otras cosas débiles pero con la capacidad invaluable de levantarnos de cualquier cosa.
Aprendí que volar, va más allá de la imaginación (y que si ahorras puedes ir a donde quieras) México y Bogotá fueron mis ciudades sanadoras de este año. (aunque me dejaron con algunos kilos de más).
Aprendí a leer el tarot, con fé y energía positiva puedes ver más allá de tus ojos.
Aprendí a amarme, para poder amar a los demás.
Es como la carta de La Torre, del dolor pueden nacer nuevas oportunidades, nace tu nuevo yo y muchas cosas buenas que deberás aprender en el camino.
Te dejo un rato, tengo muchos deseos de seguir compartiendo contigo todas mis historias, pero ya es hora de darle la oportunidad a un nuevo año y a mi lista de propósitos actualizada. Y si me preguntas ¿eres feliz? te responderé que lo estoy logrando, estoy bien, cada día mejor.
Deseo que el próximo año nos encontremos en algún aeropuerto.
Besos,
Y.

Deja un comentario