Son las 12:55 a.m y te extraño más que otros días…
Estoy aquí, en mi cama vestida de noche, con aquellas bragas de encaje, cariño.
Pensaba en lo mucho que podía enloquecerte esa combinación de tela con la suavidad de mi piel, podía sentir tus manos acariciando mi cintura y tus labios besando los míos, labios míos tan tuyos.
Y los recuerdos de tu risa rosando mi nariz.
Son las 1:02 a.m y un lágrima acompaña esta tertulia con el papel.
Dime si acaso mis versos combinados con sollozos en tu oído no fueron suficientes para este amor.
Dime ¿me extrañas tanto como yo a ti? probablemente mi nombre ya no pase por las calles de tu mente, pero estoy segura que si se pasean por las veredas de tu corazón latente.
Y yo tan vacía en mi rincón, anhelando tu regreso a esta fría habitación de dos almohadas y un colchón. Con el paso de las líneas hasta empiezo a rimar, y es que ya me vi dos películas de amor, me comí un libro de cuentos y me fumé el sonido de tu voz.
Versos tiernos no me bastan para dejar escapar este silencio que me quema los huesos y me rompe un poco más el corazón. No me alcanzan dos páginas y un lápiz partido para seducirte con mi canción.
Me he quitado las bragas, son las 1:07 a.m y aún te espero amor.
Ninguna historia cliché se comparará contigo ni nuestra última cerveza en el viejo sillón marrón.
¿Será? que aún piensas en mí, que la canción de Lafourcade es el soundtrack de tus pensamientos cuando te hablan de mí. Que aún recuerdas el sonido de mi risa (que odiabas) cual canción a media tarde en la esquina de un café.
Se, que si cierras los ojos todavía me puedes ver, lo sé.
Y que te abrazo tirados en la cama, aunque primero me queje de calor.
Dime, que no se te olvida aquella madrugada de dos.
Grítame a la mitad de este sueño, que no estoy dormida y sigo siendo tuya.
Te leo cuentos a media noche y te sonrío mientras no me escuchas.
Me gusta de ti todo lo que pensé que odiaría,
y odio de ti no poder borrarte de mí.
Maldito recuerdo de las 1:14 a.m ¿por qué estás tan lejos?
A.🌹

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