Luna Llena

Luna,

Te recuerdo tan dulce y tierna, tan atrevida y coqueta. 

Te recuerdo desnuda entre las sábanas de mi alcoba, pensando si quedarte un rato más.

Te recuerdo mirando el reloj y sus manecillas siempre antes de irnos.

Pero sobre todo te recuerdo tan tu, tan del aire, tan mía. 

Sabía que vendrías aquella tarde de abril, llevabas un vestido verde como las hojas en plena primavera, zapatillas blancas y un sombrero carmín. Eras demasiado dulce para mi gusto pero también debo aceptar que mis ojos no pudieron soportar tanta belleza ¡caray brillabas! y desde ese momento sabía que me cambiarías la vida, no estaba seguro cuanto ni como pero si que lo harías.

Entonces en mayo, algunas semanas después de encontrarnos me preguntaste: ¿Cómo sabías que vendría? A lo que yo con mi eterna sonrisa nerviosa respondí: ¿Haz visto el cielo cuando está por terminar de llover? así de predecible como el sol se asoma después de la tormenta, así llegaste tu a mi vida.

Te reías y vaya que tu sonrisa era hermosa. Me tomabas de la mano, esas manos tan suaves como la brisa de otoño. Siempre esperabas un momento distraído para enloquecerme con el dibujo de tus labios.

Luna mía, solo quiero volver a escuchar que me amas o me amaste, que hice vibrar tu corazón, que valió la pena cruzarnos. Luna, dime que no me olvidaste y que en este día no existe nadie que te ame con la pasión que te he amado yo.

Tu nombre va escrito en mi piel, en cada noche de luna llena.

Con amor,

El que siempre te espera en el mismo rincón.

Luna llena

 

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