Guapa, ¿eres tú?

Desperté ésta mañana de mal humor, ése que ni con el café se desvanece, aquel mal humor que opaca tu sonrisa y debilita tu mente. ¡Ese!

Me miré al espejo y no fue tan agradable como esperaba, ya sabes: ojeras, ojos hinchados, un cabello suelto aquí, otro perdido por allá y la mitad de la galluza entorpeciendo mi ojo derecho. Fijamente observaba  la forma de mis lunares ésta mañana, por una extraña razón los veía mas obscuros, sobresalían y formaban líneas entre sí, adornaban la palidez de mi rostro de un forma en la que nunca antes había pensado o quizás no había prestado atención.

Había belleza entre tanto desorden matutino,  un par delunares.jpg lunares a los que llamaría perfectos, ¿Cuál es la función de ellos? No lo sé pero era eso que me dejaba sentirme diferente, me permitían adornar un día gris, parece tonto y extraño pero aquí comenzaba a darme cuenta que ser diferente no estaba mal.

Tomé un baño y luego me senté frente al armario de ropa lleno de “no sé qué ponerme”, camisas de algunos ayeres, pantalones gastados, desteñidos por el tiempo y aún vivos por la moda. ¿Qué hago con todo esto? Ni siquiera tengo pechos que lucir con un gran escote o caminar finamente mientras  hago envidia de mi gran trasero. Soy esto que veo, un cuerpo normal y nada exuberante, una mujer con estampa de mujer, el suéter de skate y cabe mencionar que nunca he subido a una patineta, mis Jeans negros y las zapatillas más aburridas del universo.

No, no estoy buscando una excusa para decir que soy desaliñada, no me peino o mi vida es una triste tortura, es solo que ¡hay días! En los que de una manera que solo las mujeres conocemos, queremos convivir con nuestros cambios emocionales, nuestras mentiras mentales y aquellos complejos que de una u otra forma siempre se manifiestan.

Soy esa mujer que se siente linda, la que hoy decide maquillarse y mañana se despierta pensando “no quiero hacerlo y está bien”.

«¿No te maquillaste? Ponte algo de polvo, el rímel te caería muy bien». ¿Y si me siento bien así? Es que la lógica de algunas mujeres es “debes verte bien para el mundo” ¿y qué pasa con el: quiero sentirme bien para mí? ¿ese no cuenta?.

Camino y observo a la gente, todos quieren aparentar lo que no son, lo que nunca serán, son esos mismos que al llegar a casa sueltan todo lo que tienen y se convierten en lo que son: seres agotados por el consumismo, la calle, la sociedad y su apatía. Seres que han vendido su alma a la vanidad y los demonios de la avaricia.

¿Zapatos de tacón? Me preguntaba hace unos días porque no le permitía a mis pies esos lujos diarios de caminar como “princesa de pasarela” presumir lo alta que soy o pararme como estrella solo para unas horas de belleza. Está bien, que bien lucen con mi ropa, inclusive mis pies toman una delicada y elegante forma pero, hoy  está bien, mañana no lo sé. No quiero llenarme del prejuicio que una dama tiene que lucir diario sus zapatos de tacón, no lo apruebo, yo quiero caminar rápido o tan lento como mis pies me permitan, cruzar la calle sin miedo a caerme y sobre todo nivelarme al tamaño de los demás. ¿Deje de ser mujer?.

Otra vez los lunares, ésta vez los que acompañan mi sonrisa brillaban más que nunca, estoy feliz…

Puedo ser yo misma cuando quiera, donde sea y por que si.

«Quererme así será una locura, talvez de las mejores que has de cometer».

2 respuestas a “Guapa, ¿eres tú?”

  1. ¡Me encanta tu blog! Por favor no dejes de conversar con él.

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