El séptimo escalón

Por Almudena Rosa.

Margaritas, eran las margaritas más bonitas que había visto en mi vida, frescas y parecían recién cortadas, aun conservaban el aroma a hierva mojada y sol de la mañana. Las vi justo ahí al abrir la puerta, envueltas en papel con una tarjeta al costado que decía «Plántame en tu corazón».

De inmediato ahí estaba mi sonrisa y el rubor de mis mejillas escandalizadas, de repente el sol se adueñó de cada rincón de ese pasillo. Caminé y no con el fin de encontrarte por que no tenia que hacerlo, ya te llevaba conmigo en la piel, en el alma y cada una de mis fibras, te llevaba justo en el aroma de aquellas flores.

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Las escaleras del edificio me llevarían a la puerta de salida según la lógica y el espacio, pero según mi corazón me llevarían a ti; a tus brazos, a tus suaves manos y al aroma de tu cuello.
Mientras bajaba respiraba aquel aroma del amor que esperaba en el séptimo escalón por mi y mis aires de libertad, aquel amor lleno de paz que brotaba de tu ser, en aquel escalón de mas de dos décadas estabas tú, cual caballero ilustre por su dama sonriente

me besaste y me hiciste el amor con la mirada, eso, justo eso, es lo que quiero todos los días de mi vida amarte sin que nos limite la piel y en la intimidad de nuestra habitación gritarle al mundo que nuestra pasión hace más ruido que un corazón acelerado.

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